31 de mayo de 2011

¿Adónde vamos: en Madrid, Buenos Aires o Santiago de Chile?

Estoy harto de mi realidad. Que el tiempo pase y nada vaya mejorando. Y que tampoco tenga veinte años y toda la vida por adelante. Si fuera más joven me atrevería a hacer otro gran viaje, como lo que hice cuando tenía apenas diecisiete años, por los estudios. Cojí mis cosas y me fui al norte de Europa donde permanecé más de diez años estudiando y trabajando. Hacía frío durante el invierno, la gente cerrada e introvertida y justo cuando estaba a punto de no volver nunca a la patria, yo volví. Porque la familia está aquí y porque no quería tener mis hijos en un lugar ajeno.

Pero, ahora se trata de una historia diferente. Esto no va a ser un viaje de vacaciones. Será un autoexilio para escapar la pobreza, el engaño y los problemas que no se puede controlar. Para asumir una nueva identidad y seguir andando, renacido en un camino nuevo. Lleno de conocimientos, experiencias y otros modos de mirar a las cosas.
Íba a elegir Madrid, pero no es demasiado lejos de aquí. Optaría por un país emergente, como Argentina y empiezaría a organizar el traslado a Buenos Aires como un loco. Argentina ha llegado de su crisis tan poderosa que sigue atrás de Brasil formando parte de los países emergentes, aunque todavía no oficialmente entre los BRICS. Se habla español, protugués e italiano: todos los idiomas en los que me puedo desenvolver. Y, tiene por adelante un futuro próspero, especialmente en el sector de las empresas, en donde espero que encontrara trabajo muy pronto.
De decidir vivir en Buenos Aires, no sería difícil inmerserme en la cultura y las costrumbres de Argentina. Lo he hecho al menos una vez últimamente y en países con culturas más lejanas de la griega. En Buenos Aires, se tiene una vida cultural amplia y, también, una sociedad helena bastante numerosa. Es que se debe respetar a sus raíses y socializarse con ambos los griegos y los argentinos. Ne creo que mi primer puesto de trabajo fuera en un multinacional, sino en una empresa griega, quizás de comercio editorial por los muchos que tengamos allí. Después, poco a poco, conocería esa cultura nueva mediante mis relaciones con la gente en casa, en el trabajo, en la vida social.
Si optara por vivir en Buenos Aires, me integraría completamente con el entorno, sin olvidar quién fuera y de dónde hubiera llegado. Sin duda, la idendtidad de una persona se forma del conjunto de sus memorias, hábitos, costumbres y experiencias en su totalidad. Y, por supuesto, si intentara denegar a mis raíses griegas, nunca lo conseguiría. Aunque duela admitirlo.